¿Qué es alexitimia y cómo la supero?
Descripción de la publicación.
CRISISEMOCIONES
Editorial • Andar Comunidad
3/4/20265 min read
Te levantas en Ciudad de México con ese modo automático que ya ni se cuestionas: alarma, baño, café a medias, y el celular que ya trae el día encima. Sales, caminas rápido, el metro va lleno, y tú vas “bien”, (eso dices) en la oficina, contestas correos, atiendes pendientes, cierras una tabla, haces una llamada. Todo normal. Hasta que llega la junta.
En la junta te dicen algo inofensivo: “hay que ajustar el enfoque”. No es un regaño, no es un drama; tú asientes, sonríes, tomas nota, sales y te sientas a trabajar, pero tu cuerpo empieza: mandíbula apretada, hombros duros, la respiración corta. Y ahí aparece una frase muy típica, “seguro es el café”, o “es el tráfico”, o “ya me está dando gastritis”. Y puede ser, pero también puede ser otra cosa: una emoción que sí está, solo que no trae etiqueta.
A eso, muchas veces, se le llama alexitimia: dificultad para identificar y expresar con palabras lo que estás sintiendo. No significa “no sentir”, más bien es sentir… pero no saber bien qué es eso, o cómo decirlo, ¡Y ojo con esto! Porque a veces se malinterpreta, la alexitimia no es “ser frío” por decisión, o “no tener empatía” por mala onda, es más como tener el tablero emocional con el brillo bajito. Sabes que algo pasa, pero no lo lees con claridad.
Un día común, con emociones sin subtítulos
Sigamos con el día:
A la hora de comer, alguien te dice: “Te sentí serio hoy”. Y tú, sin querer, respondes: “no, todo bien. Solo hay mucho trabajo”. Lo dices honesto. En tu mente es cierto: sí hay trabajo. Pero la pregunta no era por tu lista de pendientes. Era por ti.
En la tarde te cae otro correo, otro cambio, otro “urge”. Y te notas más cortante, no grosero, pero sí seco. Te sorprendes porque no eres así y te prometes que en la noche “te relajas”.
Sales, tráfico, claxon, calor, un señor se le cierra al autobús y discuten. Y de pronto explotas por dentro… O por fuera. Llegas a casa y no quieres hablar, te cuesta explicar porqué, sólo sabes que estás “cansado”.
Ese “cansado” a veces sí es cansancio y a veces es un una mezcla de frustración, presión, miedo a quedar mal, enojo por sentir que te cargan cosas, tristeza por vivir corriendo. Pero como no hay nombre, todo se vuelve una sola bola que el cuerpo intenta sacar como pueda: insomnio, irritabilidad, comer de más, aislamiento, o esa sensación de “estoy raro” sin saber porqué.
Una parte muy conocida de la alexitimia es justo esa: confundir lo emocional con lo físico, porque lo físico se nota más fácil.
Y esto no es exclusivo de Ciudad de México, aquí se siente con el metro, el periférico, los tiempos apretados y el ruido, pero la misma historia se cuenta en Guadalajara, Monterrey, Bogotá, Madrid o Nueva York; ciudades grandes, días largos, cabeza llena, y poco espacio para entenderse
Entonces… ¿Cómo “la supero” sin volverlo un proyecto más?
Lo primero es bajarle dos rayitas a la exigencia. “Superar” suena a “que ya nunca me pase”. En la vida real suele ser más como: aprender a leer tus señales antes de que el cuerpo tenga que gritar; y eso se aprende. Hay evidencia de que la alexitimia puede ser modificable con intervención, y que entrenar habilidades de conciencia emocional puede ayudar.
Pero en un día normal no se siente como “intervención”. Se siente como algo más simple:
Un momento en el elevador, antes de entrar: “¿Qué traigo hoy?”
Una pausa real antes de responder un correo que te picó.
Un “no sé qué siento, pero sé que me pegó”.
Ese tipo de frases parecen pequeñas, pero son el inicio de ponerle subtítulos a lo que vives.
El giro: cuando lo trabajas en un espacio guiado
Aquí es donde un curso-taller puede ser la diferencia entre “lo intento y se me olvida” y “ya tengo una ruta”.
En Psiconfio ofrecen psicoterapia y también talleres y cursos orientados al desarrollo humano y a mejorar habilidades emocionales. Además, tienen seminarios con enfoque práctico y lenguaje sencillo, pensados como un espacio de aprendizaje que puede complementar, pero no sustituye la terapia cuando hace falta.
¿Cómo se ve eso en la vida real?
En vez de quedarte solo con “me siento mal”, empiezas a identificar: "estoy tenso”, “estoy preocupado”, "estoy enojado”, “me dio vergüenza en la junta”. Y cuando puedes nombrarlo, la emoción deja de sentirse como un monstruo invisible, ¡no es magia! Es alfabetización emocional: aprender el idioma que nadie te enseñó formalmente.
Y aquí viene una parte importante: cuando sí hay un tema más profundo (patrones repetidos, relaciones que se rompen por lo mismo, ataques de ansiedad, bloqueo constante), el taller puede ser una gran puerta de entrada… pero la psicoterapia es donde ese aprendizaje se vuelve tuyo, con calma y con contexto.
La terapia no es solo “hablar”; bien llevada, suele incluir cosas que la gente valora mucho más allá de “sentirme menos mal”: más autoconocimiento, más agencia personal y mejor funcionamiento social y relacional, entre otros cambios reportados por clientes en investigaciones sobre resultados de psicoterapia.
Se nota cuando empiezas a discutir menos por tonterías, a pedir lo que necesitas sin explotar, a poner límites sin sentir culpa, y a entender por qué ciertas cosas te disparan. No porque te vuelvas perfecto, sino porque ya te cachas antes.
Lo que cambia después (sin ponerse idealista)
En un futuro bastante realista, el día se parece al de hoy: la ciudad sigue siendo caótica y ruidosa, el trabajo sigue teniendo presión, y tú sigues siendo tú. La diferencia es que, cuando sales de una junta con esa sensación rara, ya no te vas directo a “estoy bien”, te dices: “Me siento triste, estresado, molesto, etc.", respiras, lo nombras aunque sea a medias y eliges una acción pequeña que te cuide: estirar 2 minutos, pedir claridad en un punto, posponer una respuesta impulsiva, hablarlo con alguien.
Eso, repetido, cambia el clima interno. Y cuando cambia el clima interno, suelen cambiar también las relaciones.
Transformación
Impulsamos experiencias para el crecimiento personal.
Psicología
Suscripción
contacto@andarcomunidad.com
© 2025. All rights reserved.