Qué es la conciencia: significado, tipos y por qué se conmemora el 5 de abril

Qué es la conciencia, qué significa en la moral, la psicología y la medicina, y por qué el 5 de abril se conmemora el Día Internacional de la Conciencia.

EFEMÉRIDESPSICOTERAPIA

David Alfaro Lemus

4/5/202611 min read

Hay palabras que usamos todos los días sin detenernos demasiado en lo que significan, “conciencia” es una de ellas. La decimos al hablar de culpa, de lucidez, de compromiso social, de salud mental o de autoconocimiento. Aparece en frases tan comunes como “tomar conciencia”, “crear conciencia” o “perder la conciencia”. El problema no es que tenga muchos sentidos. El problema es dar por hecho que siempre hablamos de lo mismo.

Este artículo parte del 5 de abril, Día Internacional de la Conciencia, pero su objetivo principal no es explicar la efeméride en sí, sino responder una pregunta más útil: qué es la conciencia y por qué cambia tanto según el contexto. Para hacerlo, conviene distinguir su sentido moral, cotidiano, clínico, psicológico y psicoanalítico.

¿Qué se celebra el 5 de abril?

Cada 5 de abril se conmemora el Día Internacional de la Conciencia. La fecha fue reconocida por la Asamblea General de la ONU en 2019 y se presenta como parte de una cultura de paz asociada al diálogo, la inclusión, la tolerancia y el reconocimiento del otro. La UNESCO retoma ese marco y lo vincula con una responsabilidad ética compartida.

Dicho de forma simple: esta fecha no nació para resolver debates médicos o filosóficos sobre la conciencia. Nació para subrayar que nuestras decisiones también tienen una dimensión social y que la paz no depende solo de instituciones, sino también de actitudes, valores y formas de convivir.

¿Qué significa la conciencia?

La conciencia es una palabra polisémica. Eso significa que puede nombrar cosas distintas según el contexto. En español, puede referirse al juicio moral, al hecho de darse cuenta de algo, a la sensibilización frente a un problema, al estado de vigilia o a la experiencia subjetiva. La RAE recoge varias acepciones y además aclara que “conciencia” y “consciencia” no siempre se usan del mismo modo.

Definición breve de conciencia

La conciencia es un término que puede nombrar juicio moral, percepción de uno mismo o del entorno, sensibilidad social, estado de vigilia o experiencia subjetiva, según el contexto.

¿Por qué la palabra “conciencia” genera tantas confusiones?

Porque bajo una sola palabra reunimos fenómenos muy distintos. A veces “conciencia” funciona como brújula ética. Otras, como lucidez o reconocimiento. En otros casos, nombra una forma de sensibilidad pública. Y en medicina puede describir el grado de respuesta de una persona ante el entorno.

La confusión no nace de un mal uso del idioma, sino de la amplitud del término. Por eso, cuando alguien pregunta qué es la conciencia, casi siempre la mejor respuesta empieza con otra pregunta: ¿de qué tipo de conciencia estamos hablando?

¿Cuáles son los usos más comunes de la conciencia en la vida cotidiana?

Conciencia moral

Este es el uso ético clásico. Se refiere a la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, de juzgar los propios actos y de experimentar culpa, remordimiento o escrúpulo. En este sentido, la forma adecuada es “conciencia”, no “consciencia”.

Ejemplos de uso:

  • “Le quedó un cargo de conciencia después de hablar así”.

  • “Dice que está tranquilo, pero su conciencia no lo deja en paz”.

Conciencia como darse cuenta

Aquí la palabra apunta a reconocer algo, advertirlo o asumirlo con mayor claridad. Puede referirse al entorno, a la propia conducta o a una situación que antes no se veía del todo. La RAE admite este uso como percepción o conocimiento.

Ejemplos de uso:

  • “Tomó conciencia de que repetía el mismo patrón en sus relaciones”.

  • “Con el tiempo fue ganando conciencia de lo que realmente quería”.

Conciencia social o pública

En esta acepción, la palabra se usa para hablar de sensibilización, responsabilidad compartida o atención frente a un problema colectivo. De ahí vienen fórmulas como “crear conciencia”, “concienciar” o, en América, “concientizar”. La RAE recoge “concienciar” como forma general y reconoce “concientizar” como variante americana.

Ejemplos de uso

  • “La campaña busca crear conciencia sobre la violencia psicológica”.

  • “El taller quiere concienciar sobre el impacto del lenguaje en la salud mental”.

Conciencia o consciencia como estado de vigilia

Este es el uso médico o clínico. Se refiere a la capacidad de una persona para estar despierta, responder a estímulos y mantener algún grado de contacto con el entorno. En este terreno conviene ser preciso, porque no es lo mismo decir que alguien perdió la consciencia que afirmar que actuó sin conciencia moral.

Ejemplos de uso

  • “Después del golpe recuperó la consciencia a los pocos minutos”.

  • “El médico habló de un deterioro de la consciencia, no solo de un desmayo”.

¿Conciencia y consciencia son lo mismo?

No siempre. La RAE aclara que ambas formas no son intercambiables en todos los contextos. En el sentido moral, la forma adecuada es “conciencia”. En cambio, en contextos clínicos o neurológicos puede aparecer “consciencia” para referirse al estado de vigilia o a la capacidad de respuesta.

Algo parecido pasa con “ser consciente” y “estar consciente”. “Estar consciente” suele relacionarse con no haber perdido el conocimiento. “Ser consciente de algo”, en cambio, se refiere a saberlo, advertirlo o reconocerlo.

También conviene cuidar la ortografía. Las formas “consiente” e “inconsciente” no son correctas; lo adecuado es “consciente” e “inconsciente”. Y “concienciar” no es la forma recomendada: la forma general es “concienciar”, aunque “concientizar” esté registrada como variante americana válida.

¿Qué significa la conciencia en psicología?

En psicología, la conciencia suele relacionarse con la experiencia de uno mismo y del entorno, con la atención, con la percepción y con la posibilidad de registrar lo que se siente o se piensa. No siempre implica una transparencia total sobre lo que nos ocurre, pero sí algún grado de presencia, reconocimiento o elaboración de la experiencia.

Dicho de manera sencilla: cuando hablamos de conciencia en psicología, muchas veces hablamos de cómo una persona se da cuenta de lo que vive, de lo que siente, de cómo actúa y de cómo se relaciona con los demás. Ahí aparecen ideas como autopercepción, conciencia de sí, registro emocional o conciencia reflexiva.

¿Qué significa la conciencia en medicina y neurociencia?

En clínica: estado de alerta y respuesta observable

En medicina, la conciencia no se trabaja como una idea abstracta, sino como algo que debe describirse de forma concreta. Más que preguntar si una persona “está consciente”, lo importante es observar cómo responde y con qué consistencia. El Manual MSD define el coma como un estado de falta de respuesta del que el paciente no puede ser despertado y distingue otros cuadros de deterioro de la consciencia.

Para valorar esos estados se observan indicadores específicos, como la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora. Esa es la lógica que organiza herramientas clínicas como la Escala de Coma de Glasgow.

En neurociencia: correlatos y límites

En neurociencia, una idea muy usada es la de los correlatos neuronales de la conciencia: patrones de actividad cerebral asociados con experiencias conscientes. El punto importante es que una correlación no equivale, por sí sola, a una explicación completa. Identificar actividad cerebral relacionada con una experiencia no resuelve automáticamente por qué esa experiencia se vive de una manera subjetiva.

Dicho simple: la neurociencia ha avanzado mucho en describir asociaciones entre cerebro y experiencia, pero eso no significa que ya haya resuelto del todo qué es la conciencia.

¿Qué significa la conciencia en filosofía de la mente?

La filosofía de la mente introduce distinciones muy útiles para no mezclar niveles distintos del problema. Una de las más conocidas es la diferencia entre conciencia de acceso y conciencia fenomenológica, asociada sobre todo a Ned Block. La primera se refiere a información que puedes usar para hablar, decidir o actuar. La segunda apunta a cómo se siente vivir una experiencia desde dentro.

Otra distinción famosa es la del problema fácil y el problema difícil de la conciencia, popularizada por David Chalmers. El problema fácil se refiere a funciones que se pueden estudiar con más claridad, como atender, recordar, discriminar o reportar estímulos. El problema difícil pregunta por qué esos procesos van acompañados de experiencia subjetiva.

No hace falta adoptar una postura filosófica cerrada para ver la utilidad de estas diferencias. Alcanzan para entender que la conciencia no es un tema simple y que no todo puede explicarse con el mismo lenguaje.

¿Qué dice Freud sobre la conciencia y el inconsciente?

Aquí empieza una parte más incómoda, pero también más interesante. En la vida diaria solemos pensar que tener más conciencia de uno mismo equivale a conocerse mejor. Y en parte eso es cierto. Una persona puede volverse más consciente de sus hábitos, de sus emociones, de sus contradicciones o de su forma de vincularse. Pero el psicoanálisis introduce una objeción importante: no somos del todo transparentes para nosotros mismos.

Freud definió el psicoanálisis como una investigación y un tratamiento centrados en procesos mentales inconscientes, y sostuvo que buena parte de lo que nos mueve no coincide plenamente con lo que sabemos o creemos saber de nosotros mismos. Dicho sin rodeos: no todo lo que nos motiva está disponible para la conciencia de sí.

Eso no significa que el autoconocimiento sea imposible. Significa que no basta con “mirarse hacia dentro” para comprender por completo lo que uno hace. A veces creemos actuar por una razón clara, pero también intervienen deseos, miedos, defensas o hábitos que no vemos del todo.

¿Tener más conciencia significa tener menos inconsciente?

Desde una lectura psicoanalítica, no. Tener más conciencia no significa vaciar el inconsciente ni llegar a una transparencia total sobre uno mismo. Significa, más bien, que ciertos contenidos que antes actuaban de forma ciega pueden empezar a volverse pensables, nombrables y menos tiránicos.

Esa diferencia importa porque hoy suele circular una idea simplificada del autoconocimiento: que volverse más consciente equivale a tener control total sobre las propias motivaciones. El psicoanálisis no acompaña esa ilusión. Su apuesta no es la claridad absoluta, sino una lucidez mayor frente a lo que nos divide, nos impulsa o nos desborda.

Pero el problema no termina ahí. Si Freud mostró que no todo lo que nos mueve está disponible para la conciencia, Wilhelm Reich llevó esa pregunta un paso más allá al pensar cómo esa historia también puede inscribirse en el cuerpo.

¿Qué dice Wilhelm Reich sobre la conciencia?

Wilhelm Reich amplía esta discusión en una dirección distinta, pero compatible con la pregunta por la conciencia de sí. Para Wilhelm Reich, conocerse no pasa solo por pensar o recordar, sino también por reconocer cómo la propia historia se expresa en el cuerpo.

Desde esta mirada, lo vivido no queda guardado únicamente en la memoria consciente. Para Wilhelm Reich, el cuerpo puede seguir expresando algo de lo que quedó pendiente. Esa persistencia aparecería en tensiones musculares, en la respiración, en la postura y en ciertas formas corporales de reaccionar que se vuelven habituales. Dicho de otra manera: incluso cuando una persona no puede contar con claridad lo que le pasa, su cuerpo puede seguir mostrando algo de ese conflicto o de esa experiencia no elaborada.

Por eso, Wilhelm Reich dio importancia a la relación entre cuerpo, emoción y defensa psíquica. Para Wilhelm Reich, al trabajar y flexibilizar esos bloqueos musculares, una persona puede acercarse a emociones, experiencias y maneras de defenderse que antes no alcanzaba a comprender. Y cuando eso empieza a ponerse en palabras, no solo aparecería un recuerdo: también podría aparecer una comprensión más profunda de la propia vida y de la forma en que uno se relaciona con los demás.

Vista así, la conciencia no depende solo de lo que una persona piensa sobre sí misma. También involucra lo que alcanza a registrar en su cuerpo, en su manera de respirar, de reaccionar y de sostener ciertas defensas. Wilhelm Reich no sustituye a Freud, pero sí desplaza la pregunta: no solo qué sabemos de nosotros mismos, sino también qué parte de nuestra historia seguimos llevando encima sin advertirlo del todo.

¿Qué no conviene confundir cuando hablamos de conciencia?

  • Conciencia moral no es lo mismo que consciencia clínica.

  • Tener más conciencia de sí no equivale a entenderse por completo.

  • Conciencia no significa solamente actividad cerebral.

  • “Crear conciencia” en sentido social no es lo mismo que hacer una exploración psicológica de uno mismo.

  • “Perder la consciencia” y “actuar sin conciencia” pertenecen a planos completamente distintos.

Entonces, ¿qué conviene decir cuando hablamos de conciencia?

Conviene, primero, no usar la palabra como si siempre significara lo mismo. A veces nombra una brújula moral. A veces nombra el hecho de darse cuenta. A veces una sensibilidad social. A veces un estado de vigilia. Y cuando hablamos de conciencia de sí, entramos en un terreno todavía más delicado: el de una subjetividad que no coincide del todo consigo misma.

Conviene también no convertir la palabra en una consigna vacía. “Crear conciencia” suena bien, pero puede quedarse en la superficie si no preguntamos qué tipo de conciencia buscamos: moral, social, histórica, clínica o subjetiva.

Hablar de conciencia no es usar una sola palabra para una sola idea. Es entrar en un territorio donde se cruzan ética, lenguaje, psicología, medicina, cuerpo y experiencia humana.

Preguntas frecuentes sobre la conciencia

¿Qué es la conciencia?
Es un término que puede referirse al juicio moral, al hecho de darse cuenta de algo, a la sensibilidad social, al estado de vigilia o a la experiencia subjetiva.

¿Qué significa la conciencia en psicología?
Suele relacionarse con la autopercepción, la atención, el registro de la experiencia y la conciencia de sí.

¿Conciencia y consciencia son lo mismo?
No siempre. En sentido moral se usa “conciencia”; en contextos clínicos puede aparecer “consciencia”.

¿Qué se celebra el 5 de abril?
El Día Internacional de la Conciencia, una fecha impulsada por la ONU en el marco de una cultura de paz.

¿Qué relación hay entre conciencia e inconsciente?
Desde el psicoanálisis, no todo lo que nos mueve está plenamente disponible para la conciencia.

¿Qué decía Freud sobre la conciencia?
Que buena parte de la vida psíquica no coincide por completo con lo que sabemos o creemos saber de nosotros mismos.

¿Qué decía Wilhelm Reich sobre la conciencia?
Que la conciencia de sí no pasa solo por pensar, sino también por reconocer cómo la propia historia puede seguir expresándose en el cuerpo.

¿Qué significa perder la consciencia?
En medicina, significa perder el estado de vigilia o la capacidad de respuesta al entorno.

Una fecha pública, una pregunta íntima

Tal vez ahí esté la riqueza real del Día Internacional de la Conciencia. La fecha funciona como una invitación pública, pero la palabra que usa abre una pregunta más honda: qué tan conscientes somos realmente de aquello que pensamos, sentimos, decidimos, repetimos y llevamos en el cuerpo.

La respuesta no puede ser triunfalista. Tener más conciencia no nos vuelve dueños absolutos de nosotros mismos. Pero sí puede volvernos menos ingenuos frente a nuestras motivaciones, menos automáticos en nuestras repeticiones y un poco más responsables de nuestros actos. Y eso, para una palabra tan usada y tan ambigua, ya no es poco.

Fuentes y citas

[1] Asamblea General de las Naciones Unidas. Resolución A/RES/73/329 sobre la Promoción de la Cultura de Paz con Amor y Conciencia.

[2] UNESCO. Día Internacional de la Conciencia.

[3] Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: “conciencia” y “consciencia”.

[4] Real Academia Española. Diccionario panhispánico de dudas: “conciencia”.

[5] Manual MSD. Generalidades sobre el coma y el deterioro de la consciencia.

[6] Manual MSD. Escala de Coma de Glasgow.

[7] Bibliografía filosófica de referencia sobre conciencia, con distinciones asociadas a Ned Block y David Chalmers.

[8] Sigmund Freud. Psychoanalysis, Encyclopaedia Britannica (1926), y entradas de Britannica sobre psicoanálisis e inconsciente.

[9] Wilhelm Reich. Character Analysis, junto con materiales históricos del Wilhelm Reich Museum sobre coraza caracterológica, coraza muscular y los siete segmentos.

[10] Artículo académico en Journal of Bodywork and Movement Therapies sobre respiración, tensión muscular y bloqueo de la conciencia emocional, como apoyo contemporáneo a la discusión cuerpo-emoción.